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Diabetes en gatos adultos

22 junio, 2022

Con qué frecuencia alimentar a un gato

Con el aumento de la obesidad en las mascotas, no es de extrañar que también aumenten los casos de diabetes en ellas. Según el informe anual sobre el estado de la salud de las mascotas publicado por el Hospital de Mascotas Banfield, la prevalencia de la diabetes en los gatos ha aumentado más del 18% entre 2006 y 2015. Aunque la obesidad es el mayor factor de riesgo para desarrollar diabetes felina, no es el único. Incluso si tu gato no es obeso, es importante ser capaz de reconocer los signos clínicos de la diabetes para que el tratamiento pueda comenzar lo antes posible. Siga leyendo para saber lo que necesita saber para reconocer y controlar la diabetes en su gatito.

Al igual que los humanos, los gatos pueden desarrollar una diabetes mellitus, también conocida como diabetes del azúcar, una enfermedad que se produce cuando el organismo no puede producir o utilizar la insulina de forma adecuada, según el Colegio de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell. La insulina, una hormona producida por el páncreas, controla el flujo de azúcar en sangre, llamado glucosa, hacia las células del cuerpo para proporcionarles energía. Sin niveles suficientes de insulina, la glucosa no llega a las células como debería, por lo que el cuerpo empieza a descomponer las células de grasa y proteínas para utilizarlas como energía, mientras que la glucosa no utilizada se acumula en cantidades excesivas en el torrente sanguíneo.

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Síntomas de la diabetes del gato

La diabetes mellitus es una enfermedad en la que el organismo no puede producir o responder adecuadamente a la hormona insulina. Esto da lugar a niveles elevados de glucosa en la sangre, que es la principal fuente de energía del organismo.

Al igual que el cuerpo humano, las células del cuerpo del gato necesitan azúcar en forma de glucosa para obtener energía. Sin embargo, la glucosa en la sangre requiere insulina, una hormona producida por el páncreas, para “abrir” la puerta de las células. La insulina se adhiere a las células y les indica cuándo es el momento adecuado para absorber la glucosa. Al absorber la glucosa, las células de los depósitos de grasa, el hígado y los músculos obtienen un combustible vital, al tiempo que se reducen los niveles de glucosa en la sangre.

En la diabetes de tipo I, las concentraciones de glucosa en sangre son elevadas debido a la disminución de la producción de insulina. En la diabetes de tipo II, las concentraciones de glucosa son elevadas porque las células del organismo no responden adecuadamente a la insulina. Tanto en la diabetes de tipo I como en la de tipo II, las células no pueden acceder a los nutrientes que necesitan aunque haya mucho azúcar en la sangre, porque la insulina no puede transportar el azúcar del torrente sanguíneo a las células que lo necesitan.

Aaha diabetes

El objetivo del control de la diabetes es mantener reguladas las concentraciones de glucosa, evitando los picos y las caídas. Un control adecuado puede reducir o eliminar los signos de la diabetes, como la sed y la micción excesivas.

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Tras el diagnóstico, su veterinario utilizará el peso de su gato para determinar la dosis de insulina necesaria. Su veterinario también le recomendará un cambio en la dieta de su gato, ya que es una parte integral del éxito del tratamiento de la diabetes en los gatos.

Al inicio del tratamiento, es importante vigilar de cerca los signos clínicos de su gato (ingesta de agua y comida, actividad, frecuencia de micción, etc.), el nivel de glucosa en sangre y los niveles de glucosa en orina para asegurarse de que la dosis es correcta. Basándose en esta monitorización, su veterinario puede ajustar la dosis según sea necesario durante varias semanas o meses para ayudar mejor a su gato.

Algunos gatos con diabetes ya no necesitan insulina después de algunas semanas o meses de tratamiento, una condición conocida como remisión clínica. Esto no significa que la diabetes de su gato se haya curado, sólo que está estable. Hay que seguir teniendo cuidado con la dieta y el estilo de vida de su gato. Es posible que más adelante sea necesario un tratamiento con insulina, por lo que es importante continuar con las revisiones periódicas.

Gato de control diabético

La diabetes felina, conocida como diabetes mellitus, se ha convertido en una enfermedad cada vez más común en los gatos. Suele darse en gatos con sobrepeso y/o de edad avanzada. Al igual que en los humanos, los gatos tienen un páncreas que debe producir insulina para regular el azúcar (glucosa) en su cuerpo procedente de la dieta. La diabetes se produce cuando el cuerpo del gato no es capaz de equilibrar adecuadamente el azúcar en su torrente sanguíneo.

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Si su veterinario le diagnostica diabetes a su gato, tendrán que trabajar juntos para crear un plan para controlar esta enfermedad. Usted es una parte importante en la creación de un plan de tratamiento para su gato. Cuando la diabetes no se trata, puede notar un aumento de los signos y síntomas (enumerados a continuación) que pueden progresar hasta provocar dolor, daños nerviosos, debilidad muscular, otras enfermedades o afecciones, o incluso la muerte.

La diabetes felina no siempre es fácil de diagnosticar. Su veterinario deberá realizar un examen exhaustivo de su gato, obtener un historial médico individual y realizar pruebas de laboratorio. En las primeras fases de la diabetes, puede notar que su gato “parece un poco apagado” o “menos interactivo”.