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Cuento el gato y los ratones

21 junio, 2022

El gato y los ratones esopo

Hace mucho, mucho tiempo, los gatos y los ratones vivían juntos en armonía. Eran amigos. Pero entonces los ratones se dieron cuenta de que algo misterioso estaba ocurriendo. Los ratones empezaron a desaparecer. Así que empezaron a investigar el caso. Y se dieron cuenta de que los gatos se estaban comiendo a los ratones, así que se dieron cuenta de que tenían que esconderse. Así que empezaron a cavar agujeros y a esconderse en ellos, y las madres siempre advertían a los ratones jóvenes que no salieran cerca de los gatos. Así, al cabo de un tiempo, los gatos no tenían ratones que comer.

Así que el día de la boda, los ratones seguían siendo cautelosos y advertían a sus hijos de que tuvieran cuidado cuando vinieran los gatos porque podría haber algún problema. Así que los gatos venían de lejos cantando una canción de boda.

La historia del perro, el gato y el ratón

Había una vez una casa que estaba plagada de ratones. Un gato se enteró y se dijo: “Ese es mi sitio”, y se fue a instalarse en la casa, y atrapó a los ratones uno por uno y se los comió. Al final, los ratones no aguantaron más y decidieron meterse en sus agujeros y quedarse allí. “Esto es muy incómodo”, se dijo la Gata: “Lo único que se puede hacer es sacarlos con un truco”. Así que se lo pensó un rato, y luego se subió a la pared y se dejó colgar por las patas traseras de una clavija, y se hizo el muerto. Un ratón se asomó y vio al gato colgado. “¡Ah!”, gritó, “es usted muy lista, señora, sin duda; pero puede convertirse en un saco de comida colgado allí, si quiere, y no nos pillará acercándonos a usted”.

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Había una vez un Gato que era tan vigilante, que un Ratón apenas se atrevía a mostrar la punta de sus bigotes por miedo a ser comido vivo. Ese Gato parecía estar en todas partes a la vez con sus garras listas para un zarpazo. Al final, los ratones se mantuvieron tan cerca de sus madrigueras, que el gato vio que tendría que usar bien su ingenio para atrapar uno. Así que un día se subió a un estante y se colgó de él, con la cabeza hacia abajo, como si estuviera muerto, sosteniéndose con una pata a unas cuerdas.

Historia del gato y el ratón para la clase 2

El gato y los ratones es una fábula atribuida a Esopo. Cuenta la historia de una casa llena de ratones y del gato que los caza. Después de que el gato atrape a varios de ellos, los ratones restantes se retiran a sus agujeros. El gato intenta engañarlos haciéndose el muerto, pero los ratones no caen en la trampa. La moraleja del cuento es que los sabios no se dejan engañar por la inocencia de los que antes se consideraban peligrosos.

Había una vez una casa que estaba invadida de Ratones. Una gata se enteró de ello y se dijo: “Ese es mi lugar”, por lo que se instaló en la casa y atrapó a los ratones uno por uno y se los comió. Al final, los ratones no aguantaron más y decidieron meterse en sus agujeros y quedarse allí. “Esto es muy incómodo”, se dijo la Gata: “Lo único que se puede hacer es sacarlos con un truco”. Así que se lo pensó un rato, y luego se subió a la pared y se dejó colgar por las patas traseras de una clavija, y se hizo el muerto. Un ratón se asomó y vio al gato colgado. “¡Ah!”, gritó, “es usted muy inteligente, señora, sin duda; pero puede convertirse en un saco de comida colgado allí, si quiere, y no nos pillará acercándonos a usted”.

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Escritura de la historia del gato y los ratones

La versión griega de la fábula recogida por Babrius se refiere a un gato que se hace pasar por un saco colgado de una pinza para engañar a las gallinas, pero su disfraz es descubierto por un gallo. Esta obra lleva el número 79 en el índice Perry. William Caxton cuenta una historia muy ampliada de las ratas que son las víctimas del gato. Éstas celebran un consejo y toman la decisión de no pisar el suelo y mantenerse en las vigas. El gato se cuelga entonces de un gancho y finge estar muerto, pero las ratas no se dejan engañar[1] Los autores posteriores sustituyeron las ratas por ratones. La lección moral que enseñan estos cuentos se resume en el proverbio inglés “Once bitten, twice shy”. El episodio de las ratas que celebran un consejo es similar a la fábula de Los ratones en el consejo, que sugería colgar un cascabel al gato, pero que sólo se desarrolló durante la Edad Media y tiene una moraleja completamente diferente.

La versión de la fábula de Fedro lleva el número 511 en el Índice Perry y va precedida de un consejo sobre la necesidad de mantener el ingenio[2]. Cuenta cómo, para cazar ratones, una comadreja que se ha hecho vieja se enrolla en harina y se tumba en un rincón de la casa hasta que se acerca su presa. Un astuto superviviente descubre su truco y se dirige a ella desde la distancia. Al igual que Caxton, Roger L’Estrange también registró ambas variantes, pero no sobrevivió mucho más allá de su época.