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Luxacion de codo en gatos

24 marzo, 2023

Radiografía de codo de gato

AbstractTwo Domestic Shorthaired cats were admitted after sustaining a traumatic lateral elbow luxation. El tratamiento no quirúrgico con reducción y coaptación externa no consiguió mantener la reducción. En el momento de la cirugía, el ligamento colateral lateral (LCL) estaba intacto pero groseramente alargado en un caso, y roto en el otro. Se perforaron túneles transcondilares, transradiales y transcubitales de lateral a medial y se utilizó una prótesis de sutura para aumentar una imbricación de sutura del LCL en el gato del puño. La prótesis se utilizó como procedimiento independiente en el segundo caso. No se produjeron complicaciones postoperatorias y ambos pacientes recuperaron una excelente amplitud de movimiento del codo sin ninguna cojera observableTipo de artículo:ArtículosPalabras clave:Animales

Facultad/Escuela:Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias de la VidaNombre de la revista:Ortopedia y Traumatología Veterinaria y ComparativaISSN:0932-0814Personal de la Universidad: Solicitar una corrección | Iluminar a los editores: Actualizar este registroAltmetric Altmetric AltmetricDetalles de depósito y registroDetalles de depósito y registroCódigo ID:36061Usuario depositante:

Codo de gatito hinchado

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Antecedentes: La luxación traumática del codo caudal es una lesión infrecuente y rara vez se ha descrito en el gato. La reducción cerrada se considera en el primer caso, pero la reducción abierta y la estabilización deben evaluarse si la articulación no puede reducirse o si persiste la inestabilidad bruta.Descripción del caso: En este caso se describen dos gatos domésticos de pelo corto remitidos por una cojera monolateral de la extremidad anterior sin carga causada por un traumatismo. Los exámenes clínicos y radiográficos revelaron una luxación caudal del codo en ambos pacientes. Los gatos fueron tratados con una reducción cerrada y las articulaciones del codo se estabilizaron a 40º de flexión mediante una fijación esquelética externa transarticular durante 18-22 días. Los exámenes de seguimiento a los dos meses y a los tres años mostraron evidencia radiográfica leve y moderada de osteoartritis respectivamente, pero una buena función del codo en ambos pacientes. Conclusión: Esta técnica, para el tratamiento de la luxación traumática del codo caudal, es fácil y sencilla, con pocas complicaciones, y según el conocimiento de los autores, no se había comunicado previamente en gatos.

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Gato caminando sobre los codos

La luxación de codo (dislocación) se produce cuando un hueso (normalmente el cúbito) se separa de su posición dentro de una articulación. Esto puede ser una condición congénita (presente desde el nacimiento) o un resultado directo de un traumatismo. Ni las luxaciones congénitas ni las adquiridas son comunes en los perros y las luxaciones congénitas de codo no se registran en los gatos.

La luxación congénita del codo se produce con mayor frecuencia en perros de razas pequeñas (por ejemplo, Yorkshire terrier, Boston terrier, Pomerania) y puede dar lugar a una grave deformidad y disfunción de la extremidad. La deformidad de la extremidad suele observarse al nacer, o poco después, pero el paciente puede presentar diversos grados de cojera. La naturaleza hereditaria de este trastorno es poco conocida, pero se desaconseja la cría de animales afectados.

El diagnóstico se realiza mediante la exploración física y la palpación de la articulación del codo. Cuando se produce una luxación traumática, los pacientes suelen mostrarse reacios a apoyar el peso en la extremidad afectada y a menudo mantienen la extremidad alejada del cuerpo y parcialmente flexionada. La exploración física revela una región articular dolorosa y una distorsión de los puntos de referencia anatómicos locales. Utilizamos la radiografía para confirmar la luxación y descartar lesiones concurrentes.

Tratamiento del codo dislocado del gato

El diagnóstico de las afecciones traumáticas del codo suele ser sencillo y se basa en la observación del paciente, la palpación suave del codo y el examen radiográfico. El diagnóstico suele confirmarse a partir de vistas ortogonales (mediolateral y craneocaudal) de los codos. Las vistas craneocaudales oblicuas pueden ser necesarias para confirmar una fisura condilar en los casos con osificación incompleta del cóndilo humeral (IOHC).

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Las razas de perros Spaniel parecen ser más propensas a las fracturas condilares. La osificación incompleta del cóndilo humeral (IOHC), que predispone a la fractura, se ha demostrado predominantemente en los spaniels (por ejemplo, el Cocker americano, el Springer, el Spaniel de Bretaña y el Cavalier King Charles), aunque también se ha señalado en el Labrador Retriever, el Rottweiler y el Pug. En el Cocker Spaniel se ha sugerido que la osificación incompleta del cóndilo humeral puede ser una enfermedad genética con un modo de herencia recesivo (Marcellin-Little y otros, 1994), En el Reino Unido el Springer Spaniel es la raza más comúnmente afectada (Butterworth e Innes 2001).